Una semana después de que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía anulara la restricción municipal a las viviendas de uso turístico en Granada, el sector que más podría beneficiarse de ese vacío regulatorio ha salido a pedir lo contrario. La Federación de Turismo de Granada, que agrupa a hoteles, restaurantes y empresas del ocio de la provincia, ha reclamado públicamente una regulación de las VUT «urgente, clara y estable», y ha advertido de que la sentencia del TSJA «no debe interpretarse como una victoria» de este tipo de alojamientos.

El comunicado, firmado por el presidente de la federación, Gregorio García, rompe con la lectura más simple del fallo judicial y sitúa al sector turístico tradicional en una posición inesperada: alineado, al menos en el diagnóstico, con los vecinos de los barrios más saturados.

Imagen del Casco histórico de Granada | Pexel

Por qué el sector hotelero pide más regulación, no menos

La Federación de Turismo de Granada —organización patronal que representa a los establecimientos turísticos reglados de la provincia— no tiene un interés evidente en que las VUT operen sin control. Al contrario: la competencia de pisos turísticos sin los mismos requisitos fiscales, de seguridad y urbanísticos que los hoteles es una queja recurrente del sector desde hace años.

García lo ha formulado sin rodeos: «no es razonable que existan operadores en el mismo mercado con exigencias muy diferentes». La federación defiende que todas las modalidades de alojamiento —hotel, apartamento turístico y vivienda de uso turístico— deben operar bajo condiciones equivalentes en materia de seguridad, fiscalidad y normativa urbanística.

Este argumento de competencia desleal no es nuevo, pero cobra más peso ahora que la sentencia del TSJA ha dejado al Ayuntamiento sin su principal herramienta de control. Desde la patronal hotelera, el fallo no se ve como una oportunidad para el mercado libre, sino como una llamada a rehacer bien lo que el Consistorio intentó hacer por atajo.

Qué dice exactamente la federación sobre la sentencia

El presidente de la federación ha sido preciso al valorar el alcance del fallo. La sentencia «no cuestiona la necesidad de regular el fenómeno de las viviendas turísticas», sino que considera inadecuado el instrumento utilizado por el Consistorio, al entender que suponía una modificación del planeamiento urbanístico sin seguir el procedimiento legalmente exigido.

En ese punto, la lectura de la Federación de Turismo coincide exactamente con la del propio TSJA: el problema no era el objetivo de regular, sino el método elegido. El Ayuntamiento quiso limitar las VUT equiparándolas a los hoteles mediante un acuerdo de pleno, cuando la vía correcta era una innovación formal del planeamiento urbanístico —un proceso más largo, con participación pública y garantías procedimentales.

La federación añade que la sentencia no abre la puerta a un «todo vale» ni implica una liberalización del mercado, sino que supone, en palabras de García recogidas por Granada Es Noticia, «una llamada a hacer bien las cosas», apostando por seguridad jurídica, planificación adecuada y consenso institucional.

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La presión en los barrios: un diagnóstico compartido

Más llamativo aún es el reconocimiento explícito de la patronal turística sobre la situación en los barrios más tensionados. García ha admitido que Granada vive una «presión turística evidente» en determinados barrios, donde la concentración de este tipo de alojamientos ha superado «niveles razonables», y ha alertado de que están en juego la convivencia vecinal, el acceso a la vivienda residencial y el propio equilibrio del destino turístico.

El diagnóstico tiene cifras detrás. Según el INE, en febrero de 2026 había 3.184 VUT registradas en la capital, frente a más de 3.700 en 2025. Solo en el primer trimestre de este año, la Junta canceló 252 VUT en la provincia, de las cuales 127 correspondieron a la capital. En zonas como Plaza Nueva o el Realejo, más de una de cada cinco viviendas está destinada a uso turístico, lo que reduce de forma estructural la oferta de alquiler residencial disponible.

Que el sector hotelero reconozca públicamente ese problema —en lugar de limitarse a reclamar campo libre— es el elemento que convierte este comunicado en noticia.

Qué tipo de regulación demanda el sector turístico de Granada

La Federación de Turismo no concreta un modelo regulatorio, pero sí marca tres ejes que considera imprescindibles: un marco autonómico más preciso, instrumentos urbanísticos sólidos —es decir, la innovación del planeamiento que el Ayuntamiento ya tiene en tramitación desde principios de 2025— y una coordinación efectiva entre las distintas administraciones.

García ha añadido que evitar la inseguridad jurídica es clave tanto para la inversión como para la reputación del destino. La ciudad no puede permitirse «un crecimiento desordenado que deteriore su posicionamiento» como referente turístico, ha subrayado el presidente de la federación.

El camino que queda: la innovación del planeamiento

El Ayuntamiento de Granada tiene sobre la mesa dos frentes abiertos: el recurso de casación ante el Tribunal Supremo contra la sentencia del TSJA —que no suspende el fallo mientras el Supremo no se pronuncie— y la innovación del planeamiento aprobada inicialmente a principios de 2025 y aún en tramitación.

Ese segundo frente es el que tanto la Federación de Turismo como el propio TSJA señalan como el cauce correcto. Si el proceso concluye con una regulación que supere el triple test europeo —no discriminatoria, necesaria y proporcional—, el Ayuntamiento dispondría finalmente de una norma sólida para gestionar el mapa de las VUT en la ciudad.

Mientras ese proceso se completa, el sector turístico de Granada ha dejado claro que la sentencia no cierra el debate sobre la regulación de las viviendas turísticas. La abre de nuevo, con más actores en la misma orilla.