La compraventa de vivienda vuelve a bajar en España. En abril de 2026 se registraron 53.241 operaciones, un 1,8 % menos que en el mismo mes del año anterior y un 13,1 % menos que en marzo, según los últimos datos del INE.
El dato confirma una tendencia que ya se venía observando desde el inicio del año: el mercado pierde velocidad en número de operaciones, pero no necesariamente en precios. La vivienda sigue cara, la financiación exige más esfuerzo y el ahorro previo se ha convertido en una barrera creciente para muchos compradores.
Abril confirma el freno del mercado
El cuarto mes del año vuelve a dejar un descenso en la compraventa de viviendas. Las 53.241 operaciones registradas en abril suponen la cuarta caída interanual consecutiva tras los descensos de enero, febrero y marzo.
La caída intermensual también es relevante: abril registra un 13,1 % menos de compraventas que marzo. Este dato debe leerse con cautela porque las comparaciones mensuales pueden estar influidas por calendario, estacionalidad y ritmo de inscripción registral, pero refuerza la idea de pérdida de velocidad.
En el acumulado de enero a abril, las compraventas de vivienda bajan un 2,4 % respecto al mismo periodo de 2025. No es un desplome, pero sí un cambio de tono después de un ejercicio anterior muy dinámico.
Cuatro meses en negativo
La secuencia es clara. La compraventa empezó 2026 con una caída en enero, volvió a bajar en febrero, mantuvo el signo negativo en marzo y repite descenso en abril.
Este encadenamiento de cuatro meses en negativo apunta a un mercado menos acelerado. La demanda sigue existiendo, pero una parte de los compradores empieza a encontrar más dificultades para cerrar operaciones.
El motivo no está solo en el deseo de compra. En muchos casos, el problema está en el precio final, el ahorro previo exigido, la capacidad de endeudamiento y la aprobación hipotecaria.

La vivienda usada arrastra el ajuste
El descenso de abril se concentra especialmente en la vivienda usada. Este segmento registró 41.783 operaciones, con una caída interanual del 2,4 %.
La vivienda nueva, en cambio, logró un ligero avance del 0,6 %, con 11.458 compraventas. Aun así, en el acumulado de los cuatro primeros meses del año, tanto la vivienda nueva como la usada presentan saldo negativo.
Por régimen, la vivienda libre también baja, aunque de forma moderada, mientras que la vivienda protegida cae con más intensidad. Las compraventas de vivienda protegida retroceden un 12,3 % en abril y representan el 6,2 % del total de operaciones.
Andalucía también cae en abril
El freno no se limita al conjunto nacional. Andalucía registró en abril una caída interanual del 3 % en la compraventa de viviendas.
El dato sitúa a la comunidad dentro del grupo de territorios con descensos, aunque lejos de las caídas más acusadas registradas en comunidades como Navarra o Madrid.
Para Granada, la lectura autonómica sirve como contexto, pero no sustituye a un dato provincial específico. Antes de hablar de caída concreta en la provincia, conviene consultar el desglose territorial del INE y comprobar si Granada sigue la misma dirección que Andalucía o presenta un comportamiento distinto.
Menos operaciones no significa precios más bajos
La clave del momento actual está en separar dos conceptos: actividad y precio.
Que se firmen menos compraventas no implica automáticamente que los precios estén bajando. De hecho, los últimos datos oficiales del INE muestran que el precio de la vivienda subió un 12,9 % interanual en el primer trimestre de 2026. La vivienda nueva aumentó un 9,1 % y la segunda mano un 13,5 %.
Esto dibuja un mercado más selectivo. Se cierran menos operaciones, pero las viviendas disponibles siguen siendo caras. La oferta continúa limitada en muchas zonas y los propietarios no siempre tienen presión suficiente para ajustar precios de forma inmediata.
La caída de compraventas puede ser, por tanto, una señal de enfriamiento en la actividad, no necesariamente una señal de bajada de precios.
Las hipotecas siguen creciendo
El dato de compraventas convive con otra señal distinta: las hipotecas sobre vivienda siguen aumentando. En abril se firmaron 40.010 hipotecas sobre viviendas, un 2,3 % más que un año antes, con un importe medio de 173.331 euros.
Esta aparente contradicción refleja un mercado en el que las operaciones financiadas siguen teniendo peso, pero cada compra exige más importe y más capacidad económica.
El comprador que llega al banco necesita más ahorro, más estabilidad de ingresos y más margen para asumir una cuota. Por eso, aunque haya financiación disponible, no todos los hogares pueden acceder a ella en las condiciones actuales.
El ahorro previo se convierte en el primer filtro
El freno de la compraventa también conecta con otra barrera: el ahorro previo. En Granada capital, comprar un piso medio de 90 metros cuadrados exige cerca de 70.000 euros ahorrados para cubrir entrada, impuestos y gastos asociados.
Este punto es decisivo. Un comprador puede tener capacidad para pagar una cuota mensual, pero no disponer del dinero necesario para iniciar la operación.
La entrada, los impuestos, la tasación, la notaría, el registro y otros gastos hacen que el acceso a la compra dependa cada vez más del ahorro acumulado. Esa barrera afecta sobre todo a jóvenes, compradores de primera vivienda y familias que viven de alquiler.
Qué implica para compradores
Para los compradores, el nuevo escenario exige más prudencia. El mercado puede estar menos acelerado que hace unos meses, pero eso no significa que comprar sea necesariamente más fácil.
Puede haber algo más de margen para comparar, negociar o evitar decisiones precipitadas, pero los precios siguen altos y la financiación continúa siendo exigente.
La recomendación práctica es clara: antes de hacer una oferta, conviene saber cuánto ahorro real se tiene, qué porcentaje financiaría el banco, qué cuota mensual sería asumible y qué margen quedaría después de la compra.
Qué implica para vendedores
Para los vendedores, el descenso de operaciones indica que el comprador está siendo más selectivo. La vivienda puede seguir teniendo demanda, pero el precio de salida debe estar mejor ajustado.
En un mercado con menos operaciones, una valoración demasiado alta puede alargar los plazos de venta. El comprador compara más, calcula mejor y mide si la vivienda encaja con su hipoteca y con el ahorro disponible.
Esto no significa que el mercado se haya dado la vuelta. Significa que vender puede requerir más estrategia, mejor presentación del inmueble y una lectura más realista del precio.
Qué lectura deja para Granada
Granada no debe presentarse con una caída provincial concreta si no se confirma el dato específico. La lectura local debe ser más prudente: el contexto nacional y andaluz apunta a menos operaciones, mientras la capital sigue marcada por precios altos y dificultades de acceso.
En Granada capital, el precio de oferta se mantiene en niveles máximos. La vivienda en venta ha seguido encareciéndose y el alquiler también presiona la capacidad de ahorro de quienes quieren comprar.
Por eso, el problema local no se resume en si se venden más o menos viviendas durante un mes. La cuestión de fondo es que muchos hogares encuentran tres barreras a la vez: precios altos, ahorro previo elevado y financiación cada vez más condicionada por la renta disponible.
Un mercado más lento, pero todavía tensionado
La compraventa de vivienda encadena cuatro meses de descensos, pero el mercado no se ha enfriado por completo. Se venden menos viviendas, sí, pero los precios siguen altos, las hipotecas mantienen actividad y la oferta continúa siendo limitada en muchas zonas.
Para Granada, esta tendencia refuerza una lectura ya visible: el mercado pierde velocidad, pero no presión. Comprar vivienda exige más ahorro, más planificación y más capacidad financiera.
La evolución de los próximos meses será clave para saber si el descenso de operaciones se queda en una normalización tras un periodo muy activo o si termina abriendo una fase de mayor estabilidad en precios. De momento, la señal principal es otra: el comprador tiene más dificultades para llegar a la operación, pero la vivienda no se ha abaratado.

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